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Top de errores de identidad digital

Top de errores de identidad digital que debes dejar atrás este nuevo año

10:00 28 enero in Validación de identidad
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En el sector financiero, la identidad digital se consolida como un eje central para operar con seguridad, cumplir normativas y construir experiencias confiables para clientes y usuarios. Su correcta implementación permite verificar con precisión quién accede a qué tipo de servicio, bajo qué condiciones y con qué nivel de riesgo.

Con el crecimiento de las interacciones digitales, muchas organizaciones aún mantienen prácticas que debilitan sus modelos de autenticación. A continuación, compartimos los errores más frecuentes que se deben dejar atrás para construir una verdadera cultura de confianza digital este nuevo año.

1. Confiar únicamente en usuario y contraseña

Este tipo de autenticación sigue siendo una de las más vulnerables frente a los esquemas actuales de fraude digital. Contraseñas débiles, reutilizadas en diferentes plataformas o expuestas en filtraciones previas facilitan accesos no autorizados sin levantar alertas inmediatas.

En el sector financiero, una intrusión basada en credenciales comprometidas puede derivar en movimientos de fondos, modificación de datos sensibles o incumplimientos regulatorios. De acuerdo con el Verizon Data Breach Investigations Report 2025, el 61% de las brechas de seguridad involucran credenciales robadas, lo que evidencia la necesidad de evolucionar este modelo.

La autenticación multifactor permite reforzar cada acceso al combinar distintos elementos de verificación, como biometría, dispositivos confiables o contraseñas de un solo uso. Este enfoque reduce significativamente el riesgo, incluso si una de las credenciales llega a verse comprometida.

2. Ignorar los patrones de comportamiento digital

Cada usuario construye una huella digital que integra múltiples variables: ubicación habitual, tipo de dispositivo que utiliza, velocidad de navegación y horarios frecuentes de acceso. Este conjunto de señales permite identificar comportamientos consistentes que, al ser interrumpidos, pueden representar una alerta de seguridad.

Ignorar estos patrones impide detectar anomalías que podrían indicar suplantación de identidad, uso indebido de credenciales o accesos no autorizados. Por ejemplo, si un cliente que siempre inicia sesión desde Bogotá lo hace repentinamente desde otro país, o si un flujo de interacción cambia abruptamente, el sistema debería activar mecanismos de validación adicionales sin necesidad de bloquear al usuario legítimo.

Gartner estima que para 2026, el 90% de las plataformas de identidad digital aplicarán autenticación continua basada en comportamiento (Top Security Trends 2025). Esta práctica ya es indispensable en entornos financieros donde las operaciones sensibles, como transferencias de alto valor o modificación de información personal, requieren validaciones adaptativas en tiempo real.

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3. Usar soluciones de validación no acreditadas

Validar identidades sin respaldo de estándares reconocidos puede comprometer la precisión del sistema y debilitar la protección frente a intentos de fraude. Tecnologías no homologadas tienden a generar más falsos positivos, bloqueos innecesarios o, en el peor de los casos, permitir que una suplantación pase desapercibida.

En procesos de validación facial, las acreditaciones internacionales aseguran que el sistema ha sido probado contra ataques complejos, incluyendo deepfakes, imágenes impresas o máscaras físicas. Estas pruebas garantizan que la tecnología puede distinguir entre una persona real y una simulación fraudulenta en escenarios reales de uso.

Este tipo de aval es fundamental en sectores con alta regulación, como el financiero, donde una validación fallida puede afectar la operación, la confianza del cliente y el cumplimiento normativo. Para esto, las soluciones de OlimpIA están acreditadas con iBeta 1 y 2, lo que refuerza su fiabilidad en contextos de alto riesgo y asegura la integridad del proceso de autenticación.

4. Aplicar la misma validación para todas las operaciones

No todas las transacciones tienen el mismo nivel de riesgo en el sector financiero. Autorizar una operación sensible no debería validarse igual que una consulta informativa. Un modelo eficiente diferencia los flujos y ajusta el nivel de autenticación según la operación, el contexto y el perfil de riesgo.

El 68% de las empresas en LATAM ya migran hacia modelos adaptativos que ajustan validaciones en función del contexto y del perfil de riesgo (IDC LATAM 2024).

5. No considerar la experiencia del usuario

En los procesos de validación de identidad, la seguridad debe ir en la misma línea de la eficiencia. Cuando una validación es lenta, requiere múltiples intentos o no brinda retroalimentación clara, el resultado es pérdida de tiempo, frustración y, muchas veces, abandono del proceso.

Esto es especialmente crítico en canales digitales donde los usuarios esperan agilidad e inmediatez. Si una persona intenta acceder a su cuenta o firmar un documento digital y se encuentra con validaciones fallidas o instrucciones confusas, su percepción de la marca se ve afectada, incluso si el sistema es técnicamente seguro.

Las mejores experiencias permiten precisión con fluidez. Por eso, en OlimpIA diseñamos nuestras soluciones para validar identidades en menos de 10 segundos, incluso en entornos con poca luz o conectividad limitada. La clave está en ofrecer una autenticación confiable que se integre de forma natural al flujo del usuario, sin fricciones ni barreras innecesarias.

6. No formar al talento humano sobre riesgos digitales

El conocimiento sigue siendo uno de los activos más importantes en una estrategia de seguridad efectiva. Aunque la tecnología hace gran parte del trabajo, son las personas quienes interpretan alertas, toman decisiones frente a eventos inusuales y gestionan los flujos críticos del negocio. Si los equipos no comprenden cómo funciona el sistema de validación o no reconocen comportamientos sospechosos, el margen de error se amplía considerablemente.

Esta brecha de conocimiento puede manifestarse en acciones aparentemente pequeñas, como aprobar manualmente una identidad dudosa o no reportar un intento de suplantación detectado por el sistema. En el tiempo, estos descuidos pueden escalar a incidentes con consecuencias operativas y reputacionales.

Actualizar los protocolos, capacitar en nuevas amenazas y fomentar una cultura de seguridad digital compartida permite que cada persona, sin importar su rol, sea un eslabón fuerte en la cadena de confIAnza digital.

7. No revisar ni actualizar la estrategia de identidad digital

Las estrategias de validación no pueden permanecer estáticas en un entorno donde los riesgos evolucionan de forma acelerada. Nuevas técnicas de fraude, cambios en la regulación y avances tecnológicos obligan a revisar periódicamente cómo se están autenticando los usuarios y qué tan alineados están esos procesos con los estándares actuales del sector.

Una estrategia que fue efectiva hace dos años, hoy puede presentar vulnerabilidades o limitar la escalabilidad del negocio. Por ejemplo, modelos basados exclusivamente en contraseñas o en preguntas de seguridad ya no cumplen con las exigencias de precisión ni con la experiencia de usuario que el entorno financiero demanda.

Realizar auditorías técnicas, actualizar los niveles de riesgo por tipo de transacción, integrar soluciones basadas en inteligencia artificial y comparar nuevos proveedores son prácticas que permiten anticiparse a amenazas antes de que impacten la operación.

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Evoluciona con OlimpIA y construye un modelo de validación a la altura del 2026

Los desafíos de la identidad digital no se resuelven con soluciones aisladas ni con enfoques rígidos. Requieren estrategia, actualización constante y un acompañamiento experto que comprenda las particularidades del entorno financiero.

En OlimpIA desarrollamos e integramos tecnologías de validación con los más altos estándares de seguridad, experiencia y cumplimiento. Nuestro portafolio reúne un ecosistema completo de soluciones que incluyen:

  • Biometría facial acreditada (iBeta 1 y 2).
  • Validación de huella homologada con RNEC.
  • Análisis documental automatizado con IA.
  • Preguntas sociodemográficas dinámicas.
  • OTP y autenticación continua basada en comportamiento.
  • Integración con múltiples fuentes oficiales y sectoriales.

Cada módulo ha sido diseñado para adaptarse a los distintos niveles de riesgo transaccional, mejorar la eficiencia operativa y consolidar una confIAnza digital, tanto para el usuario como para la organización.

Este nuevo año es el momento perfecto para fortalecer tu estrategia y dejar atrás los errores que limitan el crecimiento de tu empresa. Conversemos sobre cómo construir una solución de identidad digital pensada para tu operación, tus clientes y el futuro que estás proyectando.



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